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Espacio Historia del Arte

Blog Educativo (Formación + Investigación): Conocer para valorar

lunes, 9 de junio de 2014

Reflexiones sobre el fenómeno artístico - Las botas de Van Gogh


El controvertido filósofo alemán Martin Heidegger (1889-1976); al que no se puede negar su habilidad por la retórica; manejando un sutil juego de palabras y comparaciones; considera la obra artística un ente con un carácter peculiar. Precisamente en el comienzo de su ensayo: El origen de la obra de arte (explicado en 1935, en una conferencia); publicado en 1952; así nos presenta su proposición:

“Origen significa aquí aquello de donde una cosa procede y por cuyo medio es lo que es y como es. Lo que es algo, cómo es, lo llamamos su esencia. El origen de algo es la fuente de su esencia. La pregunta sobre el origen de la obra de arte interroga por la fuente de su esencia. La obra surge según la representación habitual de la actividad del artista y por medio de ella. Pero ¿cómo y de dónde es el artista lo que es? Por medio de la obra; pues decir que una obra enaltece al maestro, significa que la obra, ante todo, hace que un artista resalte como maestro del arte. El artista es el origen de la obra. La obra es el origen del artista. Ninguno es sin el otro […]. Tan necesariamente como el artista es el origen de la obra, de modo distinto a como ésta lo es del artista, tan ciertamente es el arte el origen, de modo aún distinto del artista y sobre todo de la obra. Pero entonces ¿puede el arte en general ser un origen? ¿Dónde y cómo hay arte? […].

[…]. El arte está en la obra de arte. Pero ¿qué es y cómo es una obra de arte?
Lo que sea el arte debe poderse inferir de la obra. Lo que sea la obra sólo podemos saberlo por la esencia del arte […].
Para encontrar la esencia del arte que realmente está en la obra, busquemos la obra real y preguntémosle qué es y cómo es.

Las obras de arte son conocidas por todos. Las obras de arquitectura y escultura se encuentran en las plazas públicas, en las iglesias y en las casas. En las colecciones y exposiciones se depositan obras de arte de las más diferentes épocas y pueblos. Si las miramos en su intacta realidad, sin prejuzgar, entonces se muestra que las obras son tan naturalmente existentes como las cosas. El cuadro cuelga en la pared como un fusil de caza o un sombrero. Una pintura, por ejemplo, la de Van Gogh que representa un par de zapatos de campesino, vaga de una exposición a otra...

[…]. La obra de arte es en verdad una cosa confeccionada, pero dice algo otro de lo que es la mera cosa, […]. La obra hace conocer abiertamente lo otro, revela lo otro; es alegoría. Con la cosa confeccionada se junta algo distinto en la obra de arte […]. La obra es símbolo. Alegoría y símbolo son el marco de representaciones dentro del cual se mueve hace largo tiempo la caracterización de la obra de arte”.


Fig.1.-En esta fotografía vemos a Heidegger en su despacho.


Fig.2.-Van Gogh: Un par de botas (antes: Viejos “zapatos” con cordones). 1886. Óleo sobre lienzo: 37,5 x 45,5 cm. Museo Nacional Van Gogh, Ámsterdam. Tradicionalmente en los libros de Arte se repite la denominación: “zapatos”; cuando no lo son. Un zapato es un calzado que no pasa del tobillo. En realidad se trata de un par de botas. Son una naturaleza muerta. Van Gogh encontró la belleza en lo cotidiano. Heidegger consideró que la esencia del útil, no estaba en el servir para algo, sino en lo que denominaba “ser de confianza” (Verlässlichkeit). La vejez de las botas, que vemos en sus deformaciones; es la huella del trabajo; en la cual el filósofo pudo deducir el relato de la campesina que las usó. Y esto lo expuso en una descripción literaria, sugerente y conmovedora, en su propia disertación:

“En el cuadro de Van Gogh ni siquiera podemos decir dónde están los zapatos. En torno a este par de zapatos de labriego no hay nada a lo que pudieran pertenecer o corresponder, sólo un espacio indeterminado. Ni siquiera hay adheridos a ellos terrones del terruño o del camino, lo que al menos podía indicar su empleo […].

En la oscura boca del gastado interior bosteza la fatiga de los pasos laboriosos. En la ruda pesantez del zapato está representada la tenacidad de la lenta marcha a través de los lagos y monótonos surcos de la tierra labrada, sobre la que sopla un ronco viento. En el cuero está todo lo que tiene de húmedo y graso el suelo. Bajo las suelas se desliza la soledad del camino que va través de la tarde que cae […]. Por este útil cruza el mudo temer por la seguridad del pan, la callada alegría de volver a salir de la miseria, el palpitar ante la llegada del hijo y el temblar ante la inminencia de la muerte en torno. Propiedad de la tierra es este útil y lo resguarda el mundo de la labriega. De esta resguardada propiedad emerge el útil mismo en su reposar en sí”.

La interpretación de Heidegger sería rechazada por Meyer Schapiro (1904-1996). El historiador del arte (estadounidense), en su ensayo: La naturaleza muerta como objeto personal (1968), manifestó que las botas pertenecían a un ciudadano urbano. Y en concreto representarían a su dueño, a Van Gogh. “Son los zapatos del artista, un hombre de su época y su ciudad”.

Jacques Derrida (1930-2004), un filósofo francés (postestructuralista), que en la cuarta sección de su obra: La vérité en peinture, 1978 (en español: La verdad en pintura, editada en el 2001), desplegó el mismo tema, pero desde una perspectiva excéntrica, deconstructivista. En la cual refutaba los planteamientos de las teorías artísticas tradicionales, sumiendo al lector en la confusión y en las dudas; a través de unos recursos lingüísticos ambiguos; mezclados con préstamos del psicoanálisis. Contradice las conclusiones de Heidegger y Schapiro. Y plantea lo siguiente: “Encuentro este par, si puede decirse, siniestro. De punta a punta. Miren los detalles, la cara lateral interna: parecen dos pies izquierdos. De zapatos diferentes. Y cuanto más los miro, más me miran (o me conciernen), y menos se parecen a un viejo par. A una vieja pareja, más bien. ¿Es lo mismo?”.


Fig.3.-Van Gogh: Autorretrato del sombrero. 1887. Óleo sobre cartón. Stedelijk Museum, Ámsterdam. Frecuentemente abordó el autorretrato. Aquí aparece con un semblante interrogativo, perplejo y triste. Estamos delante de un pintor postimpresionista. Su inquieta plasmación de los temas que efectúa, lo convierte en un precedente de los expresionistas del siglo XX. Igualmente sería valorado por los pintores fauvistas. Van Gogh era un admirador de las obras de Gustave Courbet (1819-1877), Jean-François Millet (1814-1875), Jozef Israëls (1824-1911), Émile Bernard (1868-1941) y Louis Anquetin (1861-1932). Y cuando comenzó a utilizar el color de forma arbitraria, le concedería una función emocional.


Fig.4.-Los girasoles. Pintado en agosto de 1888. Óleo sobre lienzo: 93 x 73 cm. The National Gallery, Londres. Según el artista: “Estoy tratando de dar con un manejo del pincel que no implique punteado de ninguna otra cosa, nada que no sea el trazo variado”. Este cuadro cuenta con 15 girasoles visibles. No obstante, algunos “expertos” han creído ver únicamente 14; ya que copian de los libros y no comprueban las cosas. Existen varias versiones. Una de ellas está en Múnich (Alemania), a la cual se atribuye 12 girasoles, y que evidentemente supera la cifra tradicional.


Fig.5.-Van Gogh: El café de noche (o Interior de café nocturno). Pintado en septiembre de 1888. Óleo sobre lienzo: 70 x 89 cm. Galería de Arte de la Universidad de Yale (New Haven, Estados Unidos). Según el propio pintor, en una carta a su hermano Theo, reveló que era: “uno de los cuadros más feos que he hecho”. Y añadió algo más: “He tratado de expresar las terribles pasiones de la humanidad por medio del rojo y del verde. La habitación es rojo sangre y amarillo oscuro con una mesa verde de billar en el centro. Por todas partes hay un choque y contraste de los rojos y verdes más dispares, …”.


Fig.6.-Van Gogh: La habitación del artista en Arlés (“Arles”, en francés). Octubre de 1888. Óleo sobre lienzo: 72 x 90 cm. Museo Van Gogh, Ámsterdam. De esta manera opinó el pintor, acerca de su primera versión del tema: “No es ni más ni menos que mi dormitorio, sólo que aquí el color debe hacerlo todo y, confiriendo con su simplificación un estilo más imponente a las cosas, habrá de sugerir el reposo o el sueño en general. En una palabra, la observación del cuadro debe ser un descanso para el cerebro, o más bien para la imaginación”.

Vincent Willem van Gogh (1853-1890). Un pintor holandés (neerlandés) conocido mundialmente como “Van Gogh”, alcanzaría el éxito, después de su fallecimiento; puesto que no era conocido por la mayoría de los críticos coetáneos; acostumbrados a lo tradicional. Si tenemos en cuenta algunos datos de su biografía, y examinamos las cartas que enviaba a su hermano Theo (Teodoro), podremos entender buena parte de sus obras artísticas.

En su juventud sufrió unos desengaños amorosos y una crisis espiritual. Aunque él se preparó para los estudios de ministro de la Iglesia; ya que su padre era un pastor calvinista (evangelista); Van Gogh acabaría por abandonar la carrera religiosa en 1878. Seguidamente trabajaría de predicador laico con los mineros del Borinage (una región pobre de Bélgica). Él repartió sus bienes. Y a finales de julio de 1879, no le renovaron el contrato. Entonces, vivió en esa zona, hundido en la pobreza hasta 1880. Consecutivamente él se inclinó por la vocación artística. Los diez últimos años de su vida; a pesar de las adversidades; fueron los momentos más fructíferos de su producción artística.

El artista se estableció en Holanda, entre 1881 y 1885, viviendo unas veces con sus padres, y otras en pensiones, sufragadas por su hermano. Dentro de este período pintó: Los comedores de patatas (1885). Van Gogh tenía 32 años, cuando hizo este cuadro. Así se lo comentó a Theo, en una carta (abril de 1885): “He intentado poner de manifiesto que esta gente, que come patatas a la luz de una lámpara, ha estado cavando la tierra con esas mismas manos que pone en el plato; así pues, mi obra refleja el trabajo manual y la manera como esta gente se ha ganado el alimento honestamente”.


Fig.7.-Van Gogh: Los comedores de patatas (papas). Pintado entre abril y mayo de 1885. Óleo sobre lienzo: 82 x 114 cm. Rijksmuseum Van Gogh, Ámsterdam.

El pintor se trasladó a la ciudad de Amberes, en 1885, para estudiar en una academia, durante algunos meses. Y en febrero de 1886, viajó a París, donde conoció a Camille Pissarro (1830-1903), Edgar Degas (1834-1917), Paul Gauguin (1848-1903), Georges Seurat (1859-1891) y Henri de Touluose-Lautrec (1864-1901). La pintura de Van Gogh experimentó una fuerte transformación. Justamente entre 1886 y 1888 se consolida la formación de su estilo definitivo. “En vez de intentar reproducir exactamente lo que tengo ante mis ojos”, escribió Van Gogh, “utilizo el color de una forma más arbitraria para poder expresarme con mayor energía”. Él usaba colores puros; resaltando el azul, el verde y el amarillo. En el modo de colorear, él era un improvisador, aplicando una pasta gruesa, tanto con los pinceles como con la mano, la espátula, o directamente del envase (el tubo de pintura). En febrero de 1888, el pintor se instaló en Arlés (en el sur de Francia); allí elaboró más de doscientos lienzos en quince meses.


Fig.8.-Van Gogh: La iglesia de Auvers. 1890. Óleo sobre lienzo: 94 x 74 cm. Museo de Orsay, París. Esta tela se la describe a su hermana Wilhelmina, el 5 de junio de 1890: “He hecho un gran cuadro con la iglesia del pueblo, en el cual la construcción aparece violácea contra un cielo azul profundo de cobalto puro; los vitrales parecen manchas de azul marino. En primer término, un poco de verde florido y de arena rosa…”. Todo ello lo hace con breves pinceladas en ritmos de curvas. Tanto la tierra como la iglesia parecen moverse o flotar.

El fenómeno artístico de Van Gogh es la expresión de su fuerza espiritual interna. Sus formas y sus colores aparecen deformados, dentro del exceso de la energía expresiva de su estética, y de su carácter inestable. Acerca de Van Gogh se han escrito más libros, artículos y tesis, que sobre ningún otro pintor de la Historia del Arte. Desde el año de su muerte, ocurrida en 1890, y hasta 1942, se catalogaron más de 777 estudios publicados, referentes a su vida y obra pictórica. Al morir este artista genial, dejaría 879 cuadros.

viernes, 21 de marzo de 2014

IV Aniversario de Espacio Historia del Arte


El santuario de Apolo de Delfos fue destruido, por un terremoto en el 373 a. C. Seguidamente sería reformado y saqueado varias veces; hasta que el emperador Teodosio I (379-395 d. C.), ordenó la destrucción del templo, con la mayoría de obras de arte que albergaba; eliminando así el oráculo, definitivamente. Hace mucho tiempo que desaparecieron los augurios de la Pitia. He llegado demasiado tarde. Ahora me siento encima de una piedra y aprecio esa brisa; procedente del monte Parnaso; que me seduce con el canto de las Musas; a las cuales invoco; igual que los antiguos; antes de extender mi razonamiento. Una reflexión muy necesaria; la cual tenía pendiente con mi pasado artístico. Pues yo sabía que una apología, de esta categoría, era inevitable desde el principio de este espacio. Sin embargo, la custodiaba en el fondo del baúl de los recuerdos; esperando el instante más conveniente.

Pienso que el Arte ha sido, es y será: la principal expresión de un artista; siendo la Historia del Arte, la materia que estudia sus entresijos, a través de los siglos; utilizando los métodos apropiados; los cuales explicarán el significado de la obra artística, en su contexto específico. El Arte puede ser: una revelación intelectual (reflexionada); o una intención espontánea; generada por el ser humano. Y los historiadores, ayudamos a reconsiderar múltiples cuestiones; pero no somos famosos por ello. Nos pasamos toda la vida estudiando y viviendo con lo puesto; sufriendo las reformas y los experimentos de una administración estatal, paradójica. Mientras que otros individuos disfrutan de media vida; dándole patadas a una pelota y ganan una fortuna. Los empresarios, los fanáticos, los periodistas, los fotógrafos y los reporteros; acompañados de las cámaras; todos corren detrás de los futbolistas.


¿Y quién corre detrás de los historiadores? Yo creo que nadie. ¿Vale la pena estudiar? No parece rentable. ¿La sociedad nos valora? Probablemente no. ¿Quizá somos invisibles? ¿Para qué fundirnos las neuronas, si otros viven con menos esfuerzo? ¿Qué podemos contarles a los estudiantes? ¿Quién podrá convencerles de que la cultura y la educación sirven de algo? Se supone que los historiadores estamos en la profesión, por nuestra curiosidad innata; como nos gusta estudiar y profundizar, en el conocimiento de las cosas; de sus causas y de sus consecuencias. Bueno, son tantos los elementos conjeturados en nuestro mundo, que será mejor no levantar del suelo, una piedra hipotética; por si acaso pudiera darnos una sorpresa explosiva; capaz de lanzarnos a otra órbita. Si vivimos en este planeta, lleno de contradicciones; nada debería impresionarnos.

Mi carrera de Historia del Arte, la estudié en la Facultad de Geografía e Historia, en la Universidad de La Laguna (Tenerife). La finalicé en el 2001. Inmediatamente comencé el Curso de Aptitud Pedagógica, del Instituto de Ciencias de la Educación, de la Universidad Complutense de Madrid. Simultáneamente defendía mi inquietud por la investigación, de modo libre e independiente. A pesar de haber tratado algunas cuestiones artísticas, en mis trabajos de campo; para las prácticas de unas asignaturas. Fruto de todo ello fueron: una serie de investigaciones acerca del arte sacro de Canarias; debido al influjo de la iconografía cristiana; el retablo hispano y el arte canario; en aquella época. Así que realicé ocho artículos en La Prensa (revista semanal); del periódico El Día, de Santa Cruz de Tenerife (2001-2007):

1º. “El patrimonio de la iglesia de La Victoria de Acentejo”, sábado 24 de marzo de 2001, pp. 1-3.

2º. “El taller de Juan Ángel González García”, sábado 25 de agosto de 2001, pp. 1-3.

3º. “Obras artísticas de ‘Juan Ventura’ en Canarias”, sábado 30 de marzo de 2002, pp. 1-3. Reeditado en abril de 2003, en el programa Semana Santa de La Cuesta-La Laguna. Compendio que incluye fotografías a color (propias y de otros autores).

4º. “El cuadro de Ánimas de La Victoria de Acentejo”, sábado 15 de febrero de 2003, p. 9.

5º. “La Virgen de los Dolores del barrio de Pedro Álvarez”, sábado 5 de abril de 2003, p. 8.

6º. “El monumento de Santa Eulalia en La Victoria de Acentejo”, sábado 6 de agosto de 2005, p. 7.

7º. “La Virgen del Carmen de Los Realejos”, sábado 1 de septiembre de 2007, pp. 6-7.

8º. “El Jesús Nazareno de La Orotava”, sábado 20 de octubre de 2007, pp. 6-7.


Fachada de la iglesia matriz de La Victoria de Acentejo. Denominada equívocamente: parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación; ya que debería designarse: parroquia de Nuestra Señora de la Victoria. La advocación mariana que originó el primer recinto religioso. Aunque no ha existido una voluntad esclarecedora, que recupere su verdadera historia. Precisamente, algunos eclesiásticos se han empeñado (tozudamente), en mantener este error diocesano.

Con estos artículos descubrí a varios artistas y restauradores, en su labor diaria; visitando sus talleres. Asimismo me sirvieron a nivel laboral, en algunas ocasiones. La otra cara de la moneda, fueron ciertas anécdotas disparatadas y desagradables, que soporté con paciencia. Desde una loca calumniadora (una beata de iglesia), que llamó a mi móvil; y dos alimañas que se aprovecharon de dos artículos míos; para escribir sus propios libros (sobre los mismos temas); sin mencionar mis escritos; ni mi personalidad; en las bibliografías de sus bodrios. Y lo peor: que estas ratas me conocían personalmente. Ya me lo había advertido un refrán: “¿Quién es tu enemigo? El de tu oficio”. La Historia del Arte me ha ocasionado un combate difícil, y poco lucrativo. Todavía no me han dado las gracias, aquelllas personas que aprendieron con mis indagaciones.

Me cansé del contubernio de unos laicos con unos clérigos; los cuales controlaban y repartían el arte sacro tinerfeño. Igualmente me incomodé con el papel reciclado del periódico; los dedos manchados de tinta; el olor a petróleo y las erratas de imprenta. Por lo cual, cerré mi etapa periodística y arrinconé los temas explorados. Tendría que esperar al curso de formación Blog como herramienta de uso educativo; orientado a los profesores y a los aspirantes a la docencia; entre el 16 de marzo y el 16 de abril de 2010; cuando presentaría mi bitácora en Internet. Desde entonces he publicado artículos nuevos, y he mejorado progresivamente, el diseño de este espacio. Esencialmente, he realizado numerosos comentarios de obras artísticas; algunas de ellas son famosas y otras no; aunque las he ubicado en el lugar que merecen.

El pasado 16 de marzo se cumplieron los cuatro años de existencia de mi blog, Espacio Historia del Arte, en Blogger. A pesar de los pesares, estoy en este sitio por mis escritos artísticos; los cuales son “objetos” de la curiosidad humana; de los entendidos en la materia y de sus admiradores. Seas un amante del Arte, o no; si posees un mínimo de sensibilidad; algo significativo encontrarás en mi espacio; ya que abre los ojos de las personas que desean ver y entender. También pueden recrearse simplemente, en el placer estético; contemplando los tesoros que rodean nuestra realidad; próxima o distante; sin necesidad de sustraerlos, del concepto general de patrimonio de todos; aunque ellos sean, propiedad de unos pocos privilegiados.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El Arte de Sri Lanka


Si buscas un lugar maravilloso, donde puedas perderte y olvidarte de Europa; no le des más vueltas… Aterrizas en Sri Lanka… Allí encontrarás unas obras artísticas colosales; una exuberante naturaleza salvaje; y unas playas de ensueño; entre otras cosas… Lástima que los historiadores célebres (occidentales), se quedaran estancados en la India… Y no se aventuraron a entrar en Sri Lanka; tal vez, por temor a cierto mosquito asesino… Ellos se lo perdieron. ¿Cuántas enciclopedias podrían haber escrito con lo que hay aquí? Habría que instituir una cátedra sobre el tema, ¿por qué no? ¿Quién será el primero en venir a este territorio, con una subvención especial, a descubrir “tesoros”? Ya me imagino a un pelotilla colgado de una estatua, con una cinta métrica en la mano.

Sri Lanka es un país insular, situado cerca del sureste de la India; aunque está separado de ésta. Hasta 1972 este estado era denominado “Ceilán”. En la actualidad, la República Democrática Socialista de Sri Lanka es un destino turístico, de merecida fama mundial. En la historia de esta gran isla se enfatiza la conversión del rey Tissa; o Devanampiya Thissa (247-207 a. C.); llevada a cabo por el monje budista Mahinda; un hijo del emperador Ashoka. En los siglos posteriores acontecieron sucesivas invasiones de tamiles; dando lugar al abandono de las antiguas capitales florecientes, como Anuradhapura (siglo IV a. C.) y Polonnaruwa (siglos VIII-XIII). El primordial Ceilán permanecerá dentro de la doctrina budista del Hinayana (Theravada); no obstante ofrecerá profusas muestras del arte budista (Mahayana).

Arquitectura

Sus primeros monumentos preponderantes son: las estupas (= stupas; palabra sánscrita; “dagobas” en cingalés); que son erigidas en memoria de Buda = Siddharta Gautama (563-483 a. C.), o como relicario de éste. Se ubican generalmente en la región central: en Anuradhapura. La stupa (= dagoba), tradicionalmente tiene forma hemisférica; apoyándose encima de tres plataformas; circulares y concéntricas. Debajo aparece una gran terraza. Y en la cúspide se distingue una cámara cuadrada; coronada por una especie de linternón (o columna cónica). Por ejemplo: la stupa de Ruvanveli (siglo II a. C.); [fig. 1]; de 80 metros de diámetro.


Fig. 1.-Stupa de Ruvanveli. Anuradhapura.

En Polonnaruwa (al nordeste de la Isla) podemos contemplar dos templos hinduistas [fig. 2]; dedicados a Siva (= Shiva); levantados durante la ocupación de los cola, en el siglo XI. La conquista de la capital por el ejército tamil, en el siglo XIII, puso fin al arte antiguo de Ceilán. Las ruinas de la antigua ciudad están situadas en las riberas del lago Topawewa. Sobresale el Wata-da-ge [fig. 3]; un monumento circular (desmantelado). Era un templo de la reliquia del Diente de Buda; construido por orden del rey Parakrama Bahu I (1164-1197); famoso por haber conseguido la independencia insular. El centro contenía un pequeño stupa, cercado por un muro y unas terrazas circulares sobrepuestas, con cuatro escaleras. Una serie de frágiles columnas rodean la dagoba.


Fig. 2.-Templo de Siva Devale. Polonnaruwa.


Fig. 3.-Wata-da-ge. Polonnaruwa.

La ciudad de Kandy; en la región central de Sri Lanka; fue capital del país entre los siglos XVI-XVIII. Alberga el Dalada Maligawa. Un conjunto arquitectónico constituido por pabellones de color rosa, con cubiertas rojas; macizas columnas y motivos florales. Contiene el templo “moderno” de la reliquia del Diente [fig. 4]; que data del siglo XVII. Su estilo es un eco lejano del arte budista cingalés. En el mes de julio se celebra un festival; al que acuden millares de peregrinos; donde pueden verse: elefantes adornados, bailarines y acróbatas.


Fig. 4.-Interior del templo del Diente. Kandy.

La localidad de Mihintale está a 12 km de la ciudad de Anuradhapura. Muestra una cordillera de tres colinas principales. Es un centro de peregrinación budista; especialmente en junio (Poson). Allí se venera la Aradhana Gala = Roca de la Meditación [fig. 5]; en la cima de una colina; donde tuvo lugar la reunión de Mahinda con el rey Tissa. Además, cerca de la zona existen algunos monumentos interesantes: como la grandiosa dagoba Akasa Cheithya = Kantaka Cetiya [fig. 6]; supuestamente erigida por precepto del soberano Suratissa (247-237 a. C.). De menor tamaño: la Maha Stupa (= Maha Saya); en lo alto de una colina; construida por el monarca Mahadathika Mahanaga (7-19 d. C.). La estupa mide 41 metros de diámetro y ha sido restaurada.


Fig. 5.-Roca de la Meditación. Mihintale.


Fig. 6.-Dagoba Akasa Cheithya. Mihintale.

Escultura

En Sri Lanka proliferan estatuas de Buda por cualquier parte. Se le representa sentado, de pie o acostado. La posición meditativa (sentado) es la más frecuente. Me sirve de ejemplo: el grupo de esculturas de Gal Vihara [fig. 7]; en Polonnaruwa. De un estilo relativamente arcaico; si lo comparamos con el excepcional Buda tumbado [fig. 8]; postura del Parinirvana; que cuenta con 15 metros de largo. Haciendo una excepción a todas las reglas predomina: el gran Buda blanco [fig. 9]; de Mihintale; que está recubierto de yeso; aunque se trata de una estatua maciza; labrada en piedra.


Fig. 7.-Estatua colosal de Buda. Gal Vihara. Polonnaruwa.


Fig. 8.-Buda del Parinirvana. Gal Vihara. Polonnaruwa.


Fig. 9.-Gran Buda de Mihintale.

El Buda está sentado con las piernas a medio loto; pierna derecha sobre la izquierda. El dorso de la mano zurda descansa encima de la planta del pie derecho. La mano siniestra presenta una forma receptiva. En cambio, la mano diestra está activa; ya que ha conectado el proceso de meditación: el dedo índice toca el pulgar; haciendo el mudra (gesto) de la armonía. Muestra un rostro bello y sonriente. El cabello ha sido minuciosamente elaborado a base de pequeños rizos. Su cuerpo viste un manto monacal; con incisiones y delicados pliegues. La imagen logra transmitir una gran serenidad, a los peregrinos y a los turistas.

Al margen de las esculturas búdicas, hallamos a otros personajes representados; de los cuales, llama la atención: la estatua del posible rey Parakrama Bahu I [fig. 10]; cerca del lago Topawewa. En el pasado fue interpretada como la imagen hipotética del monarca Dutta Gamani. Dejando a un lado la polémica, este alto relieve realizado sobre la roca, exhibe una forma simple y naturalista; que detalla los defectos físicos.


Fig. 10.-Supuesta escultura del rey Parakrama Bahu I.

Pintura

Los frescos de Sigiriya [fig. 11]; (siglo V d. C.) son lo más destacado. Encarnan figuras de mujeres [fig. 12]; que portan ofrendas. Poseen un vivo colorido y una gracia refinada; en las siluetas y en los gestos de las manos; los cuales recuerdan al estilo gupta (320-540). Estas pinturas rupestres se encuentran en los subterráneos del palacio del rey Kasyapa, o Kassapa I (479-497); en la ciudadela de la Roca del León.


Fig. 11.-Fortaleza de Sigiriya.


Fig. 12.-Doncellas con ofrendas. Frescos de Sigiriya.

Del mismo modo que podemos apreciar las obras de arte, al aire libre; igualmente, este país ofrece muchos paisajes exóticos y playas paradisíacas. Por ejemplo: la playa de Mirissa [fig. 13]. Espero que con este resumen, los visitantes y lectores de mi blog, tengan unas ideas nítidas, a la hora de valorar estos “tesoros”, si se deciden algún día por viajar y conocer en directo: Sri Lanka.


Fig. 13.-Playa de Mirissa. Sur de Sri Lanka.

lunes, 6 de mayo de 2013

Fuente del Tritón en Roma


Este monumento acuático está en la plaza Barberini (antigua piazza Grimana), en el barrio del Quirinal (Roma, Italia). La fuente del Tritón (Tritone) es una atracción turística, para cualquier visitante que ponga sus pies, en la ciudad eterna y fotogénica. Sobresaliendo por su “efecto sorpresa”; algo sustancial al arte barroco y que cultivaron algunos artistas geniales; como Gian Lorenzo Bernini (1598-1680): el autor de esta fontana famosa, que realizó entre 1642-1643, por encargo del papa Urbano VIII (1623-1644); utilizando el travertino; una piedra natural distinta al mármol, y con el cual suele confundirse. En aquella época, el pontífice le había encomendado también: la terminación de su palacio Barberini. En la actualidad alberga la Galería Nacional de Arte Antiguo.

El polifacético Bernini era el responsable supremo del arte pontificio, el director de la fundición del Castillo de Sant’Angelo, el comisario e inspector de la Piazza Navona, y superintendente del Acqua Felice. Este genio dominaría la escena artística romana, durante más de cincuenta años. Trabajó como arquitecto, escultor y pintor. Llegó a disfrutar de la estima constante de siete papas. Y sus obras escultóricas se forjaron, en el profundo estudio de la naturaleza, la expresión y los detalles de la superficie de sus creaciones. La captación de la textura de la piel y del cabello en el mármol, no ha sido superada por otro escultor posterior. Podemos asegurar rotundamente, que Bernini alcanzó la cúspide de la técnica escultórica.

En el Detroit Institute of Arts (DIA; Míchigan, USA) existen dos bocetos en terracota, que representan el prototipo de esta fuente, y que han sido atribuidos a la mano de Bernini. En ellos se plasman los delfines entrelazados y el robusto Tritón. Los animales acuáticos están caracterizados, según la forma heráldica convencional, y no como son al natural. Esto vuelve a repetirse en la fontana de la plaza. Por lo cual, deducimos que el artista no pudo conocer unos delfines auténticos. De hecho, si los hubiera contemplado, seguro que los habría moldeado exactamente.

La fuente del Tritón se estableció en los límites de un viñedo de Urbano VIII, con el objetivo de suministrar agua del acueducto Acqua Felice; restaurado por un mandato suyo. Esta obra artística conmemoraría este hecho, y materializaría un deseo del papa Barberini. Un capricho más del pontífice; que alimentó la imaginación de Bernini, con un pasaje de las Metamorfosis de Ovidio; describiendo un momento posterior al diluvio universal: “También se aplacó la ira del mar: el dios de los océanos depone su arma de tres puntas y calma las aguas. Luego llama al azul Tritón, quien emerge de las profundidades con los hombros cubiertos de múrices que crecen en su piel, y le ordena que sople en su sonora caracola para que, dada la señal, haga regresar ya a las olas y a los ríos. Coge aquél su hueca y enroscada caracola que se ensancha en espiral desde el extremo, caracola que, cuando recibe su soplo en medio del mar, inunda con su voz las costas a uno y otro lado del Sol” (Libro I, 87-88, Espasa, 2004).

Según la mitología clásica, Tritón era un dios marino; un híbrido de hombre y pez; hijo de la nereida Anfítrite (Anfitrita) y del dios Poseidón (Neptuno para los romanos). A menudo aparece en el séquito neptuniano; compuesto de nereidas y de otros tritones.

El perímetro de la planta del estanque (la base de la fontana), se articula en formas convexas; en la cabecera y en los pies; rectas en los laterales; y cóncavas en las diagonales. No es precisamente lo más relevante. Lo que llama poderosamente la atención, corresponde al soporte y a la parte superior de la fuente. Cuatro delfines son los elementos sustentantes; con sus bocas abiertas y sus ojos saltones; elevando sus colas; para sujetar las llaves pontificias y la gran taza. Podemos ver una tiara y una cartela, con las abejas emblemáticas de los Barberini. La propaganda de Urbano, de su propia gloria y de su vanidad. Los cetáceos poseen una gracia especial; simulando unos juguetes fabulosos.

Encima está el receptáculo acuático; que no es una taza común; como en otras fuentes; sino que se trata de un enorme molusco bivalvo (petrificado). Es decir, un marisco de dos conchas, que se denomina “venera”. Normalmente habita en aguas profundas y cerca de la costa. En España, Uruguay, Argentina y Venezuela, se conoce por “vieira”. El “efecto sorpresa” consiste en representar: el instante posterior a la apertura de la venera; que nos muestra en su interior, al protagonista del surtidor. El robusto Tritón está sentado en cuclillas, y tiene dos piernas escamosas, que finalizan en cola de pez. Destaca su torso y sus brazos hercúleos; los cuales sostienen la gran caracola que está soplando. Y de la cual surge un chorro del líquido elemento.