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Espacio Historia del Arte

Blog Educativo (Formación + Investigación): Conocer para valorar

lunes, 5 de noviembre de 2012

Palacio de la Capitanía General de Canarias


La fachada se abre a la avenida 25 de Julio. Muy cerca de la plaza Weyler, en Santa Cruz de Tenerife. Después de diversos proyectos de la segunda mitad del XIX, se escogió el diseño de D. Tomás Clavijo y Castillo-Olivares; comandante del cuerpo de Ingenieros; que firmó los planos el 23 de septiembre de 1878. Siendo examinados por D. Juan Vidal Abarca.

La idea de construir una nueva sede, fue iniciativa del general D. Valeriano Weyler y Nicolau (capitán general de Canarias entre 1878-1883). Antes de promover la obra arquitectónica, se derribó el antiguo hospital militar. Sobre este solar se comenzó este palacio, el 1 de mayo de 1879; interviniendo en la construcción, Domingo Sicilia; maestro mayor de obras militares; perteneciente a la comandancia de Ingenieros. El edificio se concluyó el 31 de diciembre de 1880.

Este palacio de dos plantas, concentra en su fachada la parte noble y simbólica. Su tendencia horizontal se rompe con el gran frontón triangular; de la parte central; elevada con escalinata de acceso. Las salas laterales son idénticas y simétricas. Apareciendo frontones triangulares, encima de las puertas de los balcones de rejería, en la segunda planta; coronada por una balaustrada.

La zona central se articula con pilastras superpuestas. El primer cuerpo está cubierto, de sillares de piedra lisa; excepto los vanos de la puerta principal, y las cuatro ventanas. Mientras que el segundo cuerpo, presenta una superficie lisa y encalada. Cuenta con cinco puertas, frontones curvos y balcones de rejería. El balcón principal contiene tres puertas.

El relieve que decora el gran frontón triangular, representa el escudo del Reino, acompañado de leones y de trofeos militares; realizados por el artista D. Gumersindo Robayna Lazo (1829-1898). Autor también de la decoración del Salón del Trono. De su techo; así como de las paredes y de la techumbre del comedor; ambas en el interior de la planta superior.

Aunque algunos autores han clasificado este palacio, dentro del estilo neoclásico, no es apropiada tal calificación; ya que está fuera de la época neoclásica. Su configuración estilística muestra: la simplicidad arquitectónica, y la ornamentación puntual, del clasicismo romántico.



Fuente de la plaza Weyler


La plaza Weyler es un lugar de singular belleza, en la zona centro de Santa Cruz de Tenerife. En su origen era un amplio terraplén, conocido como: "plaza del Hospital Militar". Tras la plantación de sus primeros árboles, en 1875, sería denominada popularmente: "plaza de los árboles". El 25 de julio de ese mismo año, se inauguró: la prolongación de la calle del Castillo; desde la calle San Roque (hoy José Suárez Guerra), hasta esta plaza. Y en los años siguientes se construyeron varias casas de dos plantas.

En 1879 la "plaza de los árboles" recibió un nuevo nombre: "plaza de Weyler". Dedicada al capitán general D. Valeriano Weyler y Nicolau; quien mandó la construcción de la nueva sede de la Capitanía General de Canarias; frente a la plaza; que llevaría su apellido a posteriori.

El ilustre D. Pedro Schwartz y Mattos; alcalde de Santa Cruz entre 1897-1899, encargó al escultor genovés Achille Canessa (1856-1905), esta fuente de mármol blanco; con el objetivo de embellecer la ciudad. La fontana traída de Génova fue inaugurada en 1901, y se unió a la red de agua en 1902. Desde entonces, la música del agua, la alegría de los chicos y las conversaciones de los adultos, son el ambiente cotidiano de una plaza de encanto especial.

El conjunto escultórico de estilo neorenacentista, representa un triunfo acuático. La relación amistosa de unos niños con unos delfines; mientras dos infantes muestran unas guirnaldas. El agua símbolo de la vida, mantiene la vitalidad de los delfines, los niños y las flores. Todos dependen del líquido elemento. Las figuras están agrupadas de manera ordenada, en dos pedestales; uno encima de otro. Del centro de una taza ochavada se alza el primer pedestal; de planta poligonal; con cuatro conchas en los extremos; que recogen el agua de las bocas de los delfines.

Los cuatro niños que están sentados en el borde, sujetan la cabeza de cada delfín. Además, esta base cuenta con cuatro mascarones; orientados a los cuatro punto cardinales. La fuente se completa con el segundo pedestal; que soporta el grupo escultórico de la cúspide: tres esculturas de suave acabado. Dos niños junto a un delfín; juegan con unas guirnaldas en sus manos.

viernes, 2 de noviembre de 2012

El Sena en Argenteuil (1873) - Obra de Renoir


Este cuadro se halla en el Museo de Arte de Portland (Oregón, USA). Fue pintado al óleo por Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), durante el verano de 1873. El artista estaba practicando el estilo impresionista, con su amigo Claude Monet (1840-1926), en Argenteuil. Una comuna del departamento de Valle del Oise, en la región de “Isla de Francia”; en la ribera derecha del río Sena; situada a 11 km del noroeste de París.

Se titula de varias formas similares: “El Sena en Argenteuil”, “El río Sena en Argenteuil” y “Velas en el Sena en Argenteuil”. Este pequeño lienzo (50 x 65 cm) no es precisamente famoso. Quizá otros motivos de Renoir lo habrán arrinconado. Es un paisaje como otros muchos que realizó. En los que apreciaba los cambios lumínicos sobre la naturaleza, los seres vivos y los objetos. No obstante, sus retratos y sus mujeres desnudas, han eclipsado a sus panorámicas. De ahí que los publicistas prefieran el erotismo, de buena parte de su producción artística.

Hay que tener en cuenta, que Renoir, Monet, Sisley y Bazille son considerados los padres fundadores del impresionismo. Que pintaron al aire libre principalmente; aunque retocaran las obras pictóricas, más tarde, en sus moradas. A ello contribuyó la pintura al óleo, en tubos de cinc; fácilmente transportables; y la influencia del barrido fotográfico. No hay que olvidar, que la primera exposición de los pintores impresionistas, tuvo lugar en 1874, en la galería del fotógrafo Nadar (1820-1910).

El nuevo estilo se caracterizó: por la utilización de pinceladas sueltas, vivas e incisivas, en forma de comas. Además del cuidado contraste de los colores. Revelando un efecto de transitoriedad; a través de las gamas cromáticas; producidas por la luz; a lo largo del tiempo de ejecución, de cada cuadro. Es como si la obra pictórica no se terminara nunca. Siendo una continua pugna, entre la luz y el color; produciendo una ligera sensación de movimiento. Tal y como se ve en los destellos acuáticos del Sena, en este lienzo.

En un extremo de una pasarela aparece un hombre de pie; imposible de identificar; que observa una embarcación de dos velas; reflejadas en el río; mientras unos patos flotan en la orilla. Otro personaje controla la barca. Al fondo distinguimos otros veleros y la ribera opuesta; con una arboleda distante; coronada por una atmósfera densa. Todos ellos son elementos experimentales, en una nueva manera de ver y de pintar, la realidad circundante.

jueves, 18 de octubre de 2012

Mujer ante el espejo (1827) - Obra de Georg Friedrich Kersting


Imagina por un momento: que estás sentado en una silla de esta habitación; de una casa de la época; en un lugar recóndito de Alemania. Puedes ver las ondulaciones de las cortinas, que resguardan la parte superior de los ventanales. La luz del día entra por estas altas ventanas. El centro de la estancia, lo domina la claridad de la ventana derecha; a través de la cual, apreciamos un paisaje lejano y difuminado; mientras que la ventana izquierda, queda recortada y adornada, con una planta en su maceta.

Entre ambos transparentes, pende de la pared un espejo; encima de una cómoda. Delante aparece una mujer joven (de pie). Ella lleva puesto un vestido interior; largo y de color blanco. La doncella está haciéndose una trenza, en su larga cabellera (sedosa). Distinguimos su rostro, su cabello y sus dedos, reflejados en el cristal. Ella ignora nuestra presencia; pues somos unos visitantes atrevidos e invisibles; que nos hacemos partícipes de su intimidad.

Una silla vacía rellena la esquina derecha. En primer plano sobresale una mesa redonda; de trípode; cubierta por un vestido doblado y otros tejidos. Incluso, nos llama la atención, un elegante sombrero; femenino. Estos elementos nos informan de la acción de la mujer; la cual está preparándose para salir; ya que todavía no ha completado su vestuario. Simplemente, se ocupa de la elaboración de su trenza.

Este pequeño cuadro (46 x 35 cm), realizado por el pintor alemán Georg Friedrich Kersting (1785-1847), según la técnica del óleo sobre lienzo, está en el Kunsthalle de Kiel (Alemania). Nos recuerda el estilo de los pintores holandeses del siglo XVII; en concreto a Jan Vermeer (1632-1675). Aunque Kersting destaca por el uso de la “domesticidad”; el sentimiento lírico; la descripción del ambiente y los objetos. Muy interesado por los efectos lumínicos, para crear una atmósfera silenciosa.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Fachada de la Universidad de Valladolid


Esta fachada barroca se encuentra limítrofe, a la plaza de la Universidad (antigua plaza de Santa María); acogiendo en su interior, a la Facultad de Derecho. El origen de esta obra arquitectónica, se debió al patrocinio del arzobispo de Burgos, D. Manuel Francisco Navarrete Ladrón de Guevara; el cual otorgó una cátedra de Teología en 1714; aportando los fondos necesarios, para el mantenimiento de la materia, y contemplando la ampliación de la sede universitaria. Fue inevitable un arreglo con el Cabildo de la catedral; propietario de los inmuebles de la zona elegida; firmándose el acuerdo el 15 de marzo de 1715. De varios planos propuestos, se optó por el diseño de Fray Pedro de la Visitación; que recibiría la ayuda del Hermano Antonio, en la dirección de la obra.

En cuanto al programa escultórico y decorativo; ideado por Fray Pedro; se requirió un equipo de artistas, prefiriendo a la familia Tomé. Antonio Tomé (1696-1742); que vivía con sus hijos Narciso y Diego, en Toro; trasladó su taller a Valladolid en 1715. Por la elaboración de las estatuas, los capiteles y los escudos, cobraría la cuantía final, el 20 de octubre de 1716.

Los elementos constructivos fueron ejecutados, con piedra extraída de las canteras de Campaspero (localidad vecina); en un aparejo de sillería de calidad. En cambio, las esculturas y los adornos se hicieron en caliza compacta y blanca; procedente de las canteras de Castrojimeno; junto a Sepúlveda (Segovia).


Este edificio barroco está compuesto de dos plantas, con una clara tendencia horinzontal, que se contrapone a la verticalidad de la portada. La parte más noble y el eje central que divide la puerta, en una línea imaginaria. El alto zócalo de la primera planta, sustenta unas pilastras laterales, que unen los dos pisos; mientras los balcones corridos, separan los límites de los cuerpos superpuestos. Cuatro ventanas en el bajo, y cuatro puertas de cristalera en el alto. El friso del entablamento está decorado con guirnaldas. Encima, hay una balaustrada con pedestales, que sostienen estatuas de cuatro reyes de España; en los extremos laterales; de izquierda a derecha: Alfonso VIII, Juan I, Enrique III y Felipe II.

El frontispicio destaca poderosamente por su altura. Muestra una estructura de retablo. Cuatro columnas corintias de fuste liso, en orden gigante, sobre altos pedestales. El gran escudo universitario ocasiona una curvatura en la cornisa. En la balaustrada superior hay unas basas, soportando cuatro alegorías: la Astronomía, la Medicina, la Filosofía y la Historia.

En el ático se repite el esquema de las cuatro columnas, pero de menor tamaño. Todo está concluido por un entablamento, coronado por un frontón ondulante, y un óculo central. El ático ampara la figura de la Sabiduría; la cual vemos en un nicho hexagonal.

Las cinco últimas alegorías aparecen en las hornacinas. Las dos inferiores, próximas a la puerta: la Retórica y la Geometría. Sobre el portón, en la hornacina central: la Teología; flanqueada por dos escudos de Castilla y León. A los lados: la Ciencia Canónica (Derecho Canónico) y la Ciencia Legalis (Derecho Civil).

miércoles, 3 de octubre de 2012

Fuente de la plaza del Adelantado (La Laguna - Tenerife)


Esta fuente ocupa la zona central de la plaza del Adelantado; en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife). La plaza está en el casco histórico. A su alrededor sobresale entre lo más importante: el Ayuntamiento, el convento de Santa Catalina de Siena y la ermita de San Miguel Arcángel. El nombre de “Adelantado” recuerda al fundador de la ciudad: D. Alonso Fernández de Lugo (†1525). Controvertido personaje, que conquistó las Islas de La Palma y Tenerife. Y que estableció su casa, a principios del siglo XVI, en un lugar cercano a la plaza mayor de la Villa.

Su tamaño ha perdurado durante los siglos, pero su aspecto ha cambiado progresivamente. La explanada originaria era de tierra; simplemente. Y fue enlosada por primera vez en 1798. En 1843, se remozó el interior, plantando árboles e instalando asientos. La fuente de mármol fue traída de Marsella (Francia), el 20 de marzo de 1869, por la Sociedad Ghirlanda Hermanos. Llegó a bordo del barco "Marie Honoré". Y fue instalada en 1870. Se conjetura que puede pesar unas 30 toneladas. La fontana se restauró en el 2002, por un grupo de especialistas, de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna; siendo la coordinadora de la restauración, la catedrática de escultura: Maribel Sánchez.

Este surtidor monumental y decorativo, muestra una clara reminiscencia clásica; aunque esté fuera de época. El orden, la simetría y la simplicidad, configuran esta obra artística. La verticalidad se exhibe en un alto pedestal, de base octogonal, dividido en 3 partes: la inferior, rodeada de 4 columnillas toscanas; la intermedia, con 4 columnillas jónicas; y la superior; de superficie lisa; sin soportes; ya que está rematada por 4 mascarones (rostros de genios de los puntos cardinales), en la cornisa octogonal. Encima hay una peana con una vasija ornamental.


Las partes horizontales son los recipientes del agua. El primer nivel, lo forma la gran taza circular, de la base de la fuente. El segundo nivel, se compone de 4 tazones lisos y acoplados; con 4 cabezas de leones; una por cada punto cardinal. Y el tercero, aglutina a 4 tazas en forma de conchas. La unión de todos estos elementos confieren una armonía calculada.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Caminante ante un mar de niebla


Este lienzo famoso (98, 4 x 74,8 cm) de la Galería de Arte (Kunsthalle, en Hamburgo), suele denominarse con otros títulos similares: “Viajero frente al mar de niebla”, “Viajero contemplando un mar de nubes” o “El caminante sobre el mar de nubes”. Es una obra del pintor Caspar David Friedrich (1774-1840); efectuada al óleo, entre 1717 y 1718.

Friedrich es el artista más importante del Romanticismo alemán; que sobresalió especialmente en la pintura paisajística; a pesar de conservar la nacionalidad sueca, durante toda su vida. Siempre estudió la Naturaleza; absorbiéndola en sus numerosos apuntes; con los que posteriormente crearía “escenarios naturales”; que solamente existían en su interior. Él profundizaría en ella, y revelaría la espiritualidad del paisaje. Enseñó el concepto de espacio ilimitado, que desborda nuestros sentidos.

Era un artífice que permanecía mucho tiempo delante de su lienzo; esperando por la imagen que iba a pintar. Precisamente aconsejaba: “Cierra tu ojo corporal, de manera que puedas ver tu cuadro primero con el ojo espiritual. Luego saca a la luz del día lo que has visto en la oscuridad, de manera que pueda reaccionar ante otros que proceden del exterior”.

El caminante (o el viajero) aparece en el centro del cuadro. Se ha detenido encima de un peñasco; al borde de un precipicio cercado de niebla. Esta figura misteriosa se apoya en un bastón, y nos da la espalda. Deducimos que es un hombre; por su vestuario antiguo (alemán), una levita oscura y un pantalón. También, vemos su corte de pelo. Algunos mechones son movidos por la brisa, en la parte superior de la cabeza, en el lado izquierdo.

Tradicionalmente el personaje misterioso ha sido identificado con el autor; ya que Friedrich había visitado el lugar. El Malerweg de la “Suiza Sajona”; la parte más oriental de Sajonia. Caracterizada entre otras cosas, por las formaciones caprichosas de sus montañas de arenisca. La gran roca que sostiene al hombre, simbolizaría la fe; imperturbable y firme; mientras que el paisaje, envuelto en una luz especial (blanquecina y azulada), la dimensión divina. El pintor contempla a Dios a través de la Naturaleza.

El “escenario natural” que admira el viajero, contiene una serie de elementos sucesivos: niebla, cimas de montañas, y otra franja de neblina que bordea unos valles. Al fondo, divisamos unas cumbres que se pierden en la lejanía. No existe el horizonte. El espacio es ilimitado. Lo cual produce una sensación de algo sublime y eterno; que no se puede explicar con palabras, sino con el sentimiento.

sábado, 1 de septiembre de 2012

La Quinta Angustia de Gregorio Fernández


La palabra “Piedad” se emplea en Historia del Arte, a la hora de identificar una representación pictórica o escultórica, de María con Jesús, muerto en su regazo. Proviene del italiano “Pietà”; que a su vez deriva de la voz latina: “Pietas”. El origen de esta iconografía se considera una invención artística, sustituyendo al Niño Jesús, por un Jesús adulto y fallecido. No procedería de ninguna fuente literaria. Las primeras Piedades (“Vesperbilder”) se remontan a principios del siglo XIV, en Alemania.

Una Piedad escenifica el momento sucesivo al Descendimiento del cuerpo de Cristo, de la Cruz. No debe confundirse con el llanto sobre Cristo muerto; difundido por la pintura bizantina. La “escena” de la Piedad no está descrita en la Biblia. En los primeros prototipos: María apareció sentada, con Jesús difunto, encima de sus rodillas. Este simulacro mariano consiguió popularidad, pasando de Alemania a Francia; gracias a la creación de cofradías marianas y capillas dedicadas a tal efecto. La devoción hacia esta efigie llegaría a Italia, España y los Países Bajos.

Con el paso del tiempo, la imagen acabaría por inspirar algunos escritos religiosos; que contribuirían al auge de su culto. Sirvan dos ejemplos: Santa Brígida de Suecia (1302/3-1373) y San Bernardino de Siena (1380-1444); que trataron el tema de manera personal; ya sea con las visiones de una mística, o con el sermón edificante de un franciscano.

Existen numerosas Piedades famosas. No obstante, al no haber espacio suficiente, he decidido centrar mi atención en una Piedad; denominada: Quinta Angustia. Una talla policromada (146 x 202 cm) con ojos de cristal. Está formada por dos figuras yuxtapuestas: María arrodillada ante Jesús muerto. Un modelo posterior a la contrarreforma católica. Cristo está reclinado en el suelo; apoyando un brazo en la pierna derecha de su Madre. Y ella abre los brazos en un aspaviento de dolor; mirando al cielo; lamentándose por la muerte de su Hijo.

Originalmente la Quinta Angustia se concibió como un alto relieve, que formaba parte del retablo de la capilla de la Soledad; en la iglesia del convento de San Francisco de Valladolid. D. Francisco de Cárdenas encargó esta escultura mariana y el retablo, al escultor Gregorio Fernández (1576-1636), en 1627; mientras que el pintor Diego de la Peña se ocuparía de la policromía.

El convento de San Francisco sería demolido en 1836, por culpa de la desamortización. Sus bienes se repartieron. La Quinta Angustia estuvo perdida, hasta que el historiador Juan Agapito y Revilla (1867-1944), la encontrara en la iglesia de San Martín y San Benito el Viejo (Valladolid); donde podemos verla hoy en día. Y sale a la calle de procesión, desde 1927.